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«Chile es el paraíso de la Astronomía»

El astrofísico Matthias Schreiber, llegó hace 15 años a Chile, fue investigador del Instituto de Física y Astronomía de la Universidad de Valparaíso y, actualmente, es profesor titular de la Universidad Técnica Federico Santa María y director alterno del Núcleo Milenio de Formación Planetaria (NPF). Confiesa que su decisión de radicarse en Chile la definieron las “condiciones ideales” de los cielos de Chile, además de la tecnología de última generación con la que cuenta el país.

No hay otro país con condiciones similares. Es el paraíso de la Astronomía. El desierto de Atacama cumple con dos aspectos que son fundamentales para la observación: no hay nubes y hay poca atmósfera entre el telescopio y las estrellas. Estas son las condiciones ideales para su observación y la de las galaxias”, comentó el doctor en astrofísica.

Acceso privilegiado

Como profesor, señala que la gran ventaja de estudiar Astronomía y Astrofísica en Chile es que el país cuenta con más de la mitad de los mejores telescopios del mundo y un acceso privilegiado para hacer uso de ellos. “Chile tiene el 10% del derecho de uso y esto es una ventaja gigante teniendo en cuenta que el resto del mundo tiene que compartir el otro 90%. Eso implica que los alumnos de pre y postgrado van a estudiar con los mejores telescopios del mundo. Cuando estuve en Alemania esto no era posible. Es un acceso privilegiado y fascinante porque además se encuentran en medio del desierto, a unos 5 mil metros de altura”, enfatizó.

Tanto la tecnología como la geografía y pureza de los cielos en Chile hacen que la Astrofísica cuente con una producción científica que se encuentra entre las mejores del mundo, no sólo por su calidad sino por el número de investigaciones. “Muchos investigadores -apuntó Schreiber- vienen a Chile justamente por eso. En la Universidad Técnica Federico Santa María contrataron recientemente dos profesores extranjeros, europeos, atraídos por las condiciones y el acceso privilegiado a la tecnología”.

Campo laboral

En relación con el campo laboral, Schreiber remarcó que la mayoría de los alumnos de doctorado que han sido alumnos suyos, se desempeñan con un cargo permanente en la investigación. “Si estudias en Chile, el nivel es tan bueno que es fácilmente posible competir con estudiantes formados en los Estados Unidos o Europa. El campo laboral está creciendo. En los próximos 20 años van a llegar más telescopios a Chile, por lo tanto, va a seguir creciendo”, concluyó.

Si bien la decisión de radicarse en Chile -contó- no le resultó fácil, “fue la mejor decisión” que tomó. “La Astronomía ha crecido inmensamente en los últimos 20 años y haber sido parte de eso es verdaderamente fantástico. Además, he aprendido mucho de la cultura latinoamericana”, confesó este estudioso de las enanas blancas y uno de los autores de una investigación publicada en la reconocida revista Nature a fines de 2019, sobre el primer registro de un planeta gigante orbitando una enana blanca.

Dónde estudiar

Chile cuenta con un listado de universidades donde estudiar la carrera de Astronomía, carreras vinculadas o realizar un postgrado en la materia. En Learn Chile, red de instituciones de educación superior apoyados por el Estado de Chile a través de ProChile, puedes conocer la oferta académica de las siguientes instituciones:  Universidad de La Serena, Universidad de Valparaíso, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación y la Universidad Técnica Federico Santa María.

«Hay que vivir la experiencia para entenderla»

Emeline Morineau, de San Pablo CEU, España, cursó un semestre de la carrera Kinesiología en la Universidad Santo Tomás (UST), sede Temuco.

“Los responsables de la movilidad internacional, los profesores y los compañeros de internado de la UST Temuco me dieron una bienvenida increíble, siempre preocupados por mí. Tejí relaciones fuertes en la región y 6 meses después de haber terminado, aún estoy en contacto con ellos.

«La hospitalidad, la generosidad, el sentimiento de compartir son las principales características de los chilenos. Esta movilidad en Chile la describiría como inexplicable. Sin duda lo recomiendo a cualquier persona. Hay que vivir la experiencia para entenderla”.

«Elegí estudiar en UACh por su diversidad en cursos vinculados al medio ambiente»

Agathe Hiver llegó desde Francia a Chile en julio 2019, para estudiar dos semestres en la Universidad Austral de Chile. Aquí te contamos cuál ha sido su experiencia:

«Mi carrera en Francia es Ciencias Políticas, pero como quiero especializarme en desarrollo sostenible, en la UACh tomé curso de Recursos Naturales, Geografía, pero también Historia y Antropología.

«Elegí estudiar en la UACh porque tiene una diversidad de cursos en relación con el medio ambiente, lo que me interesa mucho. Valdivia es una buena opción para vivir en una ciudad de talla humana con mucha naturaleza y con cursos correspondientes. La vida valdiviana es muy agradable por estar rodeada de ríos, con los leones del mar y por tener mucha naturaleza alrededor, tanto bosques como playas. Tuve la oportunidad de conocer varias ciudades del sur y toda la Patagonia desde Chiloé hasta Punta Arenas. Me encantó todo el paisaje del sur, donde la naturaleza es espectacular.

«Mi experiencia en la UACh ha sido muy buena. Los profesores son muy atentos con los alumnos extranjeros. También, la oficina encargada de los estudiantes del intercambio está disponible por cualquier duda o pregunta que tenemos. De manera general, encontré gente de allá muy “buena onda”. La universidad tiene muchas actividades extracurriculares como cursos de circo, salsa, bachata y yoga, que permiten conocer a más gente».

De Angola a Chile, Abias cuenta cómo es estudiar un magíster online en la UACh

Abias Reis es alumno del Magíster en Recursos Hídricos de la Universidad Austral de Chile y participa en forma virtual desde Angola. “Ingresé a la Maestría en Recursos Hídricos en el mes de marzo de 2020, lamentablemente no pude viajar debido a la pandemia”, señaló desde Huambo, Angola, país ubicado al sur de África. Desde allí se conecta tres veces a la semana para compartir con el resto de sus compañeros en las clases a distancia del programa.

Abias tiene 34 años, de formación Ingeniero Agrónomo, postuló a la Universidad Austral de Chile motivado, porque consideró que la especialización tiene un plan de estudios muy satisfactorio para cubrir las necesidades de su país: “Angola tiene un potencial muy grande del recurso hídrico, por lo que es necesario fortalecer su sustentabilidad y mejorar la gestión”.

Indicó que se enteró de la oferta académica por AGCID, institución que le abrió las puertas para postular a través de la Becas Mandela. “Tengo clases tres días en la semana y me comunico con mis compañeros siempre cuando haya trabajo en grupo. Incluso he tenido la oportunidad de conocer Valdivia en forma virtual por Google Earth, además, me contacté con compañeros que ya pasaron por Valdivia, así que sé bastante de la ciudad”, contó.

Desde la Dirección de Relaciones Internacionales, la Dra. Maite Castro, destacó que este trabajo que se está realizando a través de plataformas virtuales ofrece oportunidades en un escenario de pandemia. Abias debió haber viajado a Chile en marzo, pero debido al cierre de fronteras, no lo consiguió. “Para nuestra Universidad es una puerta que se abre a fin de poder dictar programas de postgrado con una parte no presencial”, valoró.

Abias destacó que, en términos generales, la experiencia ha sido muy satisfactoria. De hecho, contempla la posibilidad de viajar a Valdivia para conocer la Universidad en cuanto se abran las fronteras. “No he tenido ningún problema de comunicación e interacción con la universidad y la coordinación del magíster, pero la mayor dificultad es la conexión que no siempre facilita la presencia en las clases. A pesar de ello, hago una evaluación muy positiva dada la entrega y el profesionalismo de los docentes del programa”, finalizó.

«Vuelvo a mi país con una mirada más amplia del mundo empresarial»

Lindsey Malott llegó a Chile desde Estados Unidos (Estado de Ilinois, Chicago) con el fin de hacer un intercambio para estudiar contabilidad y español. Eligió la sede de Valdivia de la Universidad Santo Tomás para vivir esta experiencia y hoy regresa enriquecido no sólo por aprender un nuevo idioma sino también por lo que le significará haber podido ver desde adentro un mercado como el chileno.

«Aprendí a manejar presupuestos y formulas sobre el consumo. También tome una clase de Servicio Social sobre la familia y así conocí la estructura familiar chilena. Aprendí sobre el mundo empresarial de otro país y cómo funciona. Es beneficioso porque en EE.UU. yo puedo encontrar trabajo en empresas internacionales y me abre más puertas. Aprendí demasiado», comentó este estudiante extranjero que llegó a Chile hace seis meses.

La decisión la tomó luego de conversar con uno de sus profesores en su universidad de origen; Blackburn College: «Tengo dos profesores en Blackburn que en mi primer año me dijeron que es bueno viajar y conocer la cultura de otros países y, sobre todo, aprender español. Mi primer semestre en mi clase de español me gustó mucho, consulté y me dijeron que debía participar de un intercambio extranjero. Elegí Valdivia, porque tengo un amigo que estudió aquí hace tres años, entonces vine con buenas referencias».

Y agregó: «De todas maneras, creo que lo mejor es recomendar estudiar en otro país, porque siempre una experiencia internacional es buena. Quiero decirles a mis compañeros que ellos necesitan conocer más lugares, especialmente Chile, porque cuando viajas puedes tener una visión más amplia del mundo, puedes crecer como persona y profesional y así uno aprecia más cosas».

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«Una de mis principales motivaciones era mejorar mi español y lo he logrado»

Amos, Shih-kuo Li, estudiante taiwanés, realizó su práctica en Santo Tomás gracias al Programa de Experiencia Internacional de la Dirección de Proyectos Internacionales que la Universidad Santo Tomás ofrece a alumnos de instituciones de educación extranjeras en convenio.

Amos (Shih-kuo Li), es estudiante de español, francés y relaciones internacionales de la Universidad de Lenguas Wenzao Taiwán, quien, gracias al convenio bilateral entre su universidad y Santo Tomás, realizó su pasantía profesional desde julio a diciembre de este año, en la oficina del Programa de Experiencia Internacional de la Dirección de Proyectos Internacionales de Santo Tomás en Santiago.

“Una de mis principales motivaciones era mejorar mi capacidad de español, y lo he logrado gracias a asignaturas de formación general. Pero, la razón principal era realizar mi práctica profesional en la oficina del Programa de Experiencia Internacional y conocer todo el proceso relacionado a estudios en el exterior y cómo trabajar con alumnos de diferentes nacionalidades. En este tiempo, he mejorado mi comunicación formal ya que he hecho vínculos con instituciones de otros países”, destacó Amos.

Tal como plantea Amos, esta pasantía fue una excelente oportunidad para conocer Latinoamérica y poder contrastar la cultura de su destino con la de su país de origen: “Mi universidad exige hacer práctica profesional antes de graduarse y como, gracias a las alianzas de mi universidad, estaba la posibilidad de elegir un país muy, muy lejos, encontré que Chile era la mejor opción”.

¿Cómo fue tu experiencia de intercambio?

Mi experiencia acá fue excelente, todos mis colegas son muy simpáticos y el trabajo en nivel de dificultad al comienzo es más fácil y después más difícil, entonces para mi es muy bueno para acostumbrarme a este trabajo y gracias a este trabajo puedo saber el sistema cómo funciona los procesos de postular a un periodo de intercambio.

¿Qué fue lo más difícil de esta experiencia?

Primero, el trayecto. Viajar 30 horas y la utilización de español en Chile es muy diferente que el castellano que aprendí en la universidad. En un comienzo fue muy difícil entender la conversación en Chile. Además, como trabajé con jóvenes la mayoría usa mucho modismo, con los profesores era más fácil.

¿Cuáles fueron tus principales aprendizajes?

Lo más importante que aprendí son los procesos de postulación a intercambio y cómo coordinar, cómo hablar y comunicar con colegas de otras universidades y cómo obtener la información adecuada para los estudiantes y para las universidades de destino.

En este trabajo, además, aprendí sobre la diferencia entre los estudiantes de intercambio de diferentes países, ya que algunas características son muy distintas entre sí, y para trabajar con ellos es necesario saber cómo comunicar acorde a cada nacionalidad. No es lo mismo relacionarse con alguien de Brasil, con alguien de Canadá, no solo los estudiantes también las instituciones y los procesos.

¿Cuáles son tus próximos pasos?

Ahora vuelvo a Taiwán y me gustaría encontrar un trabajo sobre este tema como una agencia o si es posible me gustaría encontrar un trabajo en la oficina de relaciones internacionales en alguna universidad.

«El intercambio ha sido un reto, pero estoy aprendiendo demasiado»

Daniela Medina es estudiante de 4to año de Microbiología Industrial de la Universidad de Santander, Colombia. Arribó a Chile a finales de febrero de este año con la idea de visitar nuestro país para aprender sobre la cultura y ahondar en conocimientos asociados a la industria vitivinícola. La experiencia que ha vivido hasta ahora en la PUCV, le ha ayudado a desarrollar su trabajo de tesis profesional.

¿Por qué se te ocurrió hacer un intercambio?
El semestre anterior había estado de intercambio en Estados Unidos y pues me quedó gustando la idea de viajar y salir de la zona de confort. Es espectacular para desafiarse a uno mismo y aprender otras culturas. Además, Chile me parece un país muy llamativo por su naturaleza y yo quería conocer todo eso. Por otro lado, dentro de los convenios sudamericanos que tenía mi universidad con la PUCV es uno de los mejores que estaba disponible.

¿Cómo llegaste a la PUCV?
En mi universidad, cuando un estudiante quiere irse de intercambio depende del enfoque que uno quiera darle a su carrera. Entonces, uno busca el país que te va a dar los conocimientos que quieres. En Colombia sabemos que Chile es un país que tiene un vino espectacular y, por lo tanto, hay mucho conocimiento sobre fermentaciones y la temática del vino. Yo estudio microbiología industrial y al buscar ramos homólogos con la PUCV, encontré asignaturas en la Escuela de Ingeniería de Alimentos y en la Escuela de Bioquímica. A decir verdad, ha sido espectacular ver desde la mirada de los ingenieros como también desde la microbiología, donde la metodología es diferente en el trabajo de laboratorio. Pienso que esto ha sido un reto y estoy aprendiendo demasiado.

¿Te ha gustado tu estadía en la PUCV?
Es una ventaja haber escogido una universidad que esté muy relacionada con todas esas temáticas (cervecería y fermentación) porque, por ejemplo, hubo una semana novata y la Escuela de Alimentos puso una actividad de cata de cervezas, como también, la realización de actividades externas (evento wine and beer en Santiago). Al ser estudiante he tenido los beneficios de asistir a estas actividades y, por lo tanto, lo que yo estoy haciendo acá es sacarle provecho a cada actividad que se haga. Además, el país es tan diverso en climas y en paisajes que eso también es una de las cosas que me motiva y que me ha gustado muchísimo.

Fuente: PUCV

La gastronomía y la calidad humana, es lo que se llevan dos estudiantes chinos de intercambio

Entre los miles de estudiantes que cada año visitan Chile para hacer cursos, carreras de pregrado y, sobre todo, de postgrado y especialización, el número de estudiantes chinos es el menos abultado, entre otras cosas, por la barrera del idioma.

En este caso, Zhao Na y He Zhiyuan, estudiantes de intercambio, lograron superarla y hablar un español muy fluido que les permitió disfrutar no sólo de los vínculos que lograron establecer en Chile sino también de su geografía y de su gastronomía.

En el siguiente video, Zhao y He cuentan cómo fue su experiencia en la Universidad Católica de la Santísima Concepción.

Estudiantes de español en la UCSC cierran su semestre en Chile con exposición cultural

“La tumba irlandesa”, “Rituales Funerarios de China” y “Festival de la canción Laulupidu” fueron algunos de los temas abordados en la “Novena Muestra de exposiciones sobre cultura y tradiciones internacionales”, actividad organizada por la Dirección de Relaciones Institucionales de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, con la que los estudiantes del Programa de Español como Lengua Extranjera cierran su semestre académico.

La iniciativa permitió a los jóvenes dar a conocer, frente a sus familias de acogida, amigos, compañeros y académicos, sus avances en el dominio del español, a través de relatos y material audiovisual, en los que hicieron alusión a su experiencia de intercambio y a aspectos característicos de sus países de origen. En esta oportunidad, China, Irlanda, Australia, Estados Unidos y Estonia.

“Esta actividad cristaliza el esfuerzo de cada profesor en las distintas asignaturas. Cada uno de ellos colabora para que el trabajo del semestre se vea reflejado en los estudiantes”, comentó Carlos Poza, Coordinador del Programa. Por su parte, el académico de Simpson College, Dr. Mark Bates, agregó que “es increíble cómo han progresado mis estudiantes, no sólo con las clases, sino también con la vivencia con las familias. Todo ha superado mis expectativas”.

Via: UCSC

Jóvenes españoles en Universidad Santo Tomás: “El trato más cercano que hay acá hace que los aprendizajes sean más significativos”

Demasiadas cosas en común tienen Daniel Justo Ramos y Oscar Chavarría, dos jóvenes españoles que llegaron a Universidad Santo Tomás a través del Programa Experiencia Internacional (PEI). Ambos viven en pueblos pequeños de Galicia, estudian en la Universidad de Santiago de Compostela, estuvieron el semestre pasado en UST Santiago y este semestre llegaron a cursar ramos en la Escuela de Trabajo Social de UST Viña del Mar. A ninguno de los dos le gustó la vida en la capital y, por el contrario, dicen estar felices en la Región de Valparaíso, donde participan en un proyecto social junto a vecinos del cerro Cordillera. Y lo último: deben volver a España en agosto, aunque tienen decidido que en algún momento de sus vidas volverán a Latinoamérica.

Daniel, estudiante de Pedagogía, y Oscar, alumno de Educación Social, se declaran satisfechos por su estadía en Chile: “sabíamos que iba a ser un gran año, pero ha superado todas nuestras expectativas”, sostienen. “El año pasado estuvimos en Santiago, también en la carrera de Trabajo Social, y después en el camino surgió la opción de venirnos a Viña. Nosotros somos de ciudades pequeñas, no estamos acostumbrados al ajetreo de Santiago, se nos hacía demasiado grande y además queríamos conocer otras realidades”, dicen sobre el cambio de ciudad.

–¿Por qué decidieron estudiar un año en Chile?

Daniel: No tengo un concepto específico, siempre tuve ganas de venirme a Latinoamérica y Chile parecía un buen país. Habíamos estudiado algo del sistema educativo de acá y me interesaba conocerlo de primera fuente para comprender y ver si se puede complementar con el de España.

Oscar: Yo tenía muchas ganas de venir a Latinoamérica, pero no de viaje, quería residir acá un tiempo para entender la realidad de acá. Para mi profesión, la educación social parte en los movimientos sociales y en ese sentido Latinoamérica es un ejemplo de movilizarse para conseguir algo. Y en el aspecto geográfico, Chile tiene todo, montaña, desierto, mar y eso me interesaba mucho.

– Dicen que no les gustó mucho la vida en Santiago.

Oscar: No es que no me guste, a nivel cultural Santiago es una bomba, todos los días hay charlas, teatro, música, eso me gusta. Pero la ciudad me sobrepasaba, como que me expulsaba, andar una hora en metro porque todo era lejos, eso no me gustaba. A mí me gusta saludar a los vecinos, abrir la puerta y conversar, eso en Santiago es complicado.

Daniel: La impersonalidad, el ritmo tan acelerado, no había un trato como el de Valparaíso, donde puedes encontrarte con los vecinos y saludarlos. Allá era ir en el metro lleno de gente, pero sentir que ibas solo, eso me agobiaba de Santiago. Acá en Valparaíso encuentro que las cosas funcionan distinto, me siento más cómodo con el ritmo de acá.

Oscar: Eso se percibe en todos ámbitos, también en el universitario. Acá hay mucha menos gente, entonces conoces no solo a tus compañeros de clases, sino a gente de otras carreras.

Daniel: Y las relaciones con los profesores son más cercanas, te sientes en un entorno de confianza y les puedes comentar lo que encuentras difícil, puedes pedir consejos para cualquier otra cosa. Por ejemplo, la semana pasada un profesor nos dio información para un proyecto que estamos haciendo en el cerro Cordillera.

– ¿Cómo es la vida en los pueblos donde ustedes viven en España?

Daniel: Es así todavía, vengo de un pueblo muy pequeño, por eso agradezco tanto venir a Valparaíso, que tiene un potencial tremendo. Acá cualquier cosa que te propongas, puedes llevarla a cabo. Estamos trabajando con la junta de vecinos de Cordillera y es impresionante el apoyo que te brindan, las fuerza que te dan. Es uno de mis mayores momentos de crecimiento personal.

Oscar: Lo que estamos haciendo acá no sé si se podría hacer en Santiago. En Valparaíso todo se va dando más fácil.

– En el plano académico, ¿cómo les ha ido?

Daniel: El trato más cercano hace que los aprendizajes sean a otro nivel, más significativos. Si tienes dudas o comentarios, los haces y siempre se reciben de forma positiva.

Oscar: Hay otros ejemplos. Allá en Santiago sales de clases y como todos viven lejos, no hay tiempo para compartir. Acá todos viven relativamente cerca, entonces hay espacio para compartir fuera de la universidad y así es más fácil crear un ambiente en la clase, que nos incluyan, pertenecer al grupo.

– Dicen que querían conocer los movimientos sociales de Latinoamérica.

Oscar: Llegamos justo cuando está pasando todo. Sabía un poco de la historia de Chile, la línea política que sigue, pero poder vivir los movimientos sociales es algo que te marca y te da para pensar.

Daniel: Acá tienen bien interiorizado que la lucha social debe llegar a un objetivo. Acá se han logrado muchas cosas con la protesta, no de manera violenta, pero sí cambiando las cosas desde la cotidianidad. En España pecamos de conformismo, acá se empieza una lucha y se va con todo.

– Oscar, tú sufriste un accidente grave en Valparaíso.

Oscar: Llevaba cerca de dos semanas en Valparaíso, iba caminando a casa y venía un coche sin frenos y me arrolló. Estuve en el hospital como cinco días y otros 15 días en cama, en total fueron 20 días sin poder hacer nada. Se me pasó por la mente volver a España, pero también pensaba que tenía que recuperarme para aprovechar al máximo el tiempo que me quedaba acá. Fue muy importante el apoyo de Dani, que hasta me hacía la comida cuando yo no podía levantarme.

– ¿Extrañan mucho a su familia?

Daniel: Sí, eso se da. Hablo con mis padres y ellos comprenden que estoy feliz acá, pero siempre está el sentimiento de extrañar. Yo también los echo de menos, pero no necesitamos estar cerca para querernos, sabemos que estamos bien, aunque estemos al otro lado del mundo. Les cuesta, pero comprenden.

Oscar: Nadie puede decir que no extraña a sus seres queridos, pero también está lo importante de pensar en la felicidad de la otra persona. Ellos entienden que es un proceso de mi vida, que aprendo y estoy feliz acá, creo que valoran eso.

– ¿Dirían, entonces, que las expectativas que tenían sobre el viaje están cumplidas?

Daniel: Es mucho más. Yo imaginaba que iba a ser un buen año, pero está siendo mucho mejor, demasiado. Me resulta curioso ir por la calle, sentir que esta es mi vida y de repente me viene un flash y me acuerdo que estoy de intercambio y que esta vida tiene una fecha de caducidad.

Oscar: Ha sido muy bueno vivir dos realidades, Santiago y Valparaíso. Me gusta eso.

– ¿Les gustaría volver?

Daniel: Sí, seguro, no sé si a Valparaíso, pero a Latinoamérica seguro que volveré.

Oscar: Quiero volver, necesito ir a España a terminar la universidad, presentar mi tesis, pero la idea es volver, Valparaíso me atrae, hay muchos proyectos que quiero seguir.

– Hablaban del trabajo que están realizando con los vecinos.

Daniel: Es una labor de desarrollo comunitario local con los vecinos. Uno de los proyectos es la rehabilitación de espacios públicos que están botados, microbasurales, entonces hay que reconceptualizar el valor que tienen esos espacios para los vecinos. Hay una labor social de reeducación también, tenemos un huerto comunitario que hemos creado como espacio de encuentro para los vecinos.

Oscar: Cuando llegamos se había formado un grupo interesado en hacer este tipo de labores. Hay estudiantes, arquitectos, trabajadores sociales, todos con ganas de aportar. La mayor parte del trabajo está en cerro Cordillera, ahí se intentan proyectos de reeducación, de reconceptualizar y darle otro sentido a espacios que están botados, los basurales. Queremos cambiar el cerro, pero no cambiarlo como cerro Alegre, no se busca la gentrificación, queremos que los vecinos sigan acá, no que el cerro se ponga bonito, llegue alguien, compre todo y los vecinos se tengan que ir. Queremos fortalecer los lazos locales, para que eso sea suyo y lo cuiden. El huerto es con los vecinos y para los vecinos.

Daniel: Somos todos voluntarios, tenemos las ganas de dejar algo para la comunidad. No queremos imponer nada a los vecinos, sino darle herramientas para empoderarse. La idea es trabajar desde, para y por los vecinos.

Universidad Santo Tomás, sede Viña del Mar